El tlachtli o el juego de pelota azteca, es indudable la representación de la lucha de contrarios, que, en el vínculo entre el juego y el universo es claro, así como la relación universal del pasó del Sol a través de la bóveda celeste, en el que aparecen opuestos su representación matutina, bajo la figura de Tlahuizcalpantecuhtli, señor de la aurora, y su representación vespertina, bajo la figura de Xólotl, señor del ocaso, donde esta lucha de opuestos, entre la luz y la oscuridad, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, es una continua simbología de la racionalidad y lo masculino, el Sol contra la luna y las estrellas meridionales, Huitzilopochtli, señor del Sol contra Coyolxauhqui, la señora de la Luna y los Centzon Huitznáhuac, lo irracional y femenino, donde la cancha es, por lo tanto, la bóveda celeste, el recorrido solar en un cielo nocturno donde se desarrolla esta pugna en la que el Sol vence para que se pueda mantener el orden cíclico y surja el día después de la noche y viceversa, donde los anillos o marcadores de piedra, representarían los sitios de salida y puesta de los astros en el horizonte, donde la pelota es el astro mismo, y el acto de juego, es su movimiento.
En última instancia, el sacrificio humano era el que permitía este orden asociado a su vez con la fertilidad de la tierra, ya que la sangre, derramada sobre la cancha propiciaba la germinación de las plantas y la prosperidad en los cultivos para alimentar a la población, y es de suponer, después de lo dicho, que el juego de pelota con las ofrendas de sangre, así como las guerras, se practicaría durante la época seca para propiciar las lluvias y la fertilidad de la tierra, una tierra viva formada del cuerpo de Cipactli en la creación de la misma, y así reflejando la extensa importancia del juego de pelota dentro de la vida cotidiana, una pugna, una lucha, una relación simbólica con la guerra, dándose una confrontación antagónica entre fuerzas, en este caso, entre hermanos enemistados, el día y la luz (Quetzalcóatl) contra la noche y la oscuridad (Tezcatlipoca).
El juego de pelota estaba conformado por dos equipos de uno a siete jugadores, con un juez, que se enfrentan en una cancha larga, dividida en dos, lanzándose directamente, o haciendo pases, una pelota de hule no vulcanizado de unos tres kilos, ésta pelota debe ser tocada por alguna parte del cuerpo o implemento que estuviera permitido (mazo, guante, cadera, mano, antebrazo,…), lo que tal vez correspondía a variantes locales y/o cronológicas, los tantos se obtenían cuando la pelota se recogía o golpeaba con una parte del cuerpo no autorizada, cuando la pelota era muerta o perdida y cuando se comete una falta (patear la pelota) con el pie, el equipo contrario lograba obtener de 1 a 4 rayas (tantos que eran convenidos previamente) y la posesión de la pelota como era excepcional pasar la pelota por el aro, cuando esto se lograba se ganaba el juego y el jugador que lo conseguía era agasajado con premios y honores. En cuanto a su vestimenta, los jugadores utilizaban para protegerse de los golpes de la pelota una faldilla hecha de cuero de venado, algodón, cestería o madera, que era sujetada por un fajado que servía para dar macicez a las caderas, sobre el fajado se amarra un cincho de cuero, los codos y las rodillas se protegían con rodilleras, los pies general mente iban desnudos o con tobilleras para evitar alguna desgarre o luxación.
*La pelota, como elemento clave del juego, era fabricada de látex recogido del árbol “castilla elástica” que era mezclado con la planta del guamol, y esta mezcla se transformaba en hule para formar las pesadas bolas, la pelota reviste una gran importancia debido no solo a su necesario uso, sino a que los pueblos mesoamericanos en general se adelantaron 3,500 años al descubrimiento del uso del hule con látex para la fabricación de la goma que tan utilizadas es actualmente.
*La cancha, constituida por dos edificios paralelos, relativamente estrechos, separados por un espacio plano, largo y también estrecho, que forma la cancha donde cada estructura lateral está compuesta por un talud de inclinación variada, que culmina en su parte posterior en una cornisa que puede alcanzar unos metros de alto, y en su parte inferior, el talud cae directamente sobre el piso de la cancha, o desemboca en una banqueta baja con reborde vertical o fuertemente inclinado, donde en muchos casos los extremos de la cancha están abiertos dando al juego su forma conocida de I o de doble T.
1.- “… y el que metía la pelota por allí ganaba el juego; no jugaban con las manos sino con las nalgas herían a la pelota; traían para jugar unos guantes en las manos, y una cincha de cuero en las nalgas, para herir a la pelota”.
2.- “…y con una goma que llaman ulli, que sale de un árbol que se cría en tierra caliente, al cual punzándolo salen unas gotas blancas, y después se torna como pez negro, de que hacen las pelotas con que juegan, que saltan seis veces más que las nuestras de viento y no paran de bullir saltando como si estuviesen llenas de azogue…”
Notas:
*La cancha de juego de pelota se hallaba ubicada en el Complejo Sagrado de Tenochtitlán, frente a los astilleros de cráneos de los que habían sido sacrificados en el templo principal; al lado, limitaba con el templo dedicado a los Guerreros Águila.
*Existe una discusión de si se sacrificaba a algún jugador de pelota, e incluso si era el que ganaba o el que perdía, o si la cancha se utilizaba para ceremonias asociadas a la guerra, como la muerte de prisioneros, pero lo que sí está claro es la relación del juego bajo un orden universal, un sentido astral en el que el sacrificio es determinante para poder permitir la victoria del Sol sobre las tinieblas y con ella las lluvias, la vegetación y la fertilidad.
*La cancha del juego de pelota también es una alegoría del acceso al inframundo.
*Se cree que, para los olmecas, la decapitación o representación de la cabeza fue tema de esculturas o bajorrelieves que reproducían ceremonias asociadas a la fertilidad, donde sus colosales cabezas olmecas han sido interpretadas como cabezas decapitadas asociadas al juego de pelota.
*Se cree que, para los mayas, solían retar a los “Tlatoani” cautivos o prisioneros en la cancha donde eran sacrificados, por tanto, el juego de pelota no era sólo un deporte, sino, era algo muy serio en el que se involucraba la perpetuación del Estado y la comunicación con los Dioses.
Texto extraído de Amoxaltepetl, “El Popol Vuh Azteca” por Christian Aboytes

Comentarios
Publicar un comentario